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12 ene 2014

Naranjas de mi País

Cada mañana mi padre exprimía las naranjas recién cogidas del árbol y nos traía a mi hermana y a mí el zumo a la cama. -'Tómenlo rápido que se le van las vitaminas', nos decía.

Crecí con esas naranjas grandes, de piel gruesa, tan ácidas que me hacían guiñar el ojo, naranjas amarillas, sin pipas...Desde niña y gracias al mantra de mi padre mi mente asoció la vitamina C a esas naranjas. No es por menospreciar a otras, más dulces y anaranjadas, y me atrevo a decir insulsas, ¡pero ninguna como estas! (Como veis no tengo mucho interés en conocer el dato científico, vivo más feliz pensando que es así).



Hace tiempo que no tenemos naranjos, por lo que cada vez que encuentro en el mercado 'Naranjas del País', me lanzo a ellas buscando esos recuerdos de mi infancia. Algunas veces funciona...otras son sólo un quiero y no puedo...

La casualidad hizo que este fin de semana pasara un día con mi padre, haciendo con mis hijos una de las cosas que más me gustaban de niña, ir con él de excursión a la nieve en las contadas ocasiones que eso se puede hacer en Canarias. La casualidad hizo que él me propusiera almorzar donde lo hacíamos en aquellas ocasiones, en el Bar La Tortilla. -'Ya no existe, papá. Ahora tiene otro nombre.' La casualidad hizo que no hubiera donde aparcar, y que decidiéramos un cambio de rumbo. La casualidad nos llevó delante de una venta de esas de toda la vida, y antes de llegar, ya sabía que allí estaban mis naranjas. Sacos y sacos de 8kg. llenos de naranjas rebosantes del aroma que sólo mis naranjas tienen. Ambos nos paramos delante de ellas, y no pudimos resistirnos a llevarnos un saco que compartimos. -'Recién cogidas del árbol', nos dijo la señora. Ninguno de los dos nombró entonces a las naranjas de nuestros recuerdos, pero allí estábamos, los dos atrapados por aquellas...

Esta mañana exprimí su zumo. Sabía que eran ellas, lo confirmé nada más partirlas en dos con el cuchillo, nada más olerlas por dentro, nada más probarlas. Qué orgullosa me sentí de 'súpervitaminar' a mi familia. Ellos no lo supieron, no lo vieron, pero mi pecho estaba tan lleno de orgullo como el de Súper Ratón.



Desconozco qué les da esa acidez. No crean que no he investigado aunque sea un poco sobre variedades de naranja, hay más de 300, aunque son sólo 30 las más comunes. Mis naranjas se encuadrarían en las del grupo navel (se llaman así porque tienen una especie de ombligo), pues cumplen con todas sus características...a excepción de su acidez...Dado que no siempre que pruebo 'Naranjas del País' doy con ellas, debe haber algún otro factor, además de la variedad, que las haga así. Quizás el secreto esté en las tierras de La Orotava, quizás el secreto esté en mi padre...

A partir de ahora, buscaré 'Naranjas de mi País', y recomiendo que cada cual haga lo propio. Busquen las naranjas de su infancia y ya verán como es verdad lo que digo, ninguna otra tiene tantas vitaminas.


1 dic 2013

Objetos de deseo

Esta semana me he encontrado con estas monerías en una de mis incontables incursiones a la librería, deporte que por otra parte, recomiendo a todo aquel que aún no lo practique.

Pequeños libros de recetas mono temáticos. Recetas cuyo ingrediente principal es ese objeto culinario de deseo de nuestra infancia. Ya hemos hablado en otros posts de la importancia de los recuerdos fabricados en la cocina, que nos quedan para toda la vida. Pues bien, la editorial Larousse da buena cuenta de ello con estos divertidos recetarios en tapa dura y con la forma del producto homenajeado.

¡Que os aproveche la lectura!


29 nov 2013

Beneficios de Cocinar con Niños

Ya os adelanté en el post de Cookies con Smarties que uno de mis placeres es compartir la cocina con mis hijos. Considero que son muchos los beneficios de realizar esta actividad con nuestros pequeños, tanto para ellos como para nosotros. Para empezar, es tiempo de calidad el que les dedicamos en la cocina. Eso sí, para disfrutarlo de verdad, hay que dejarles hacer y olvidarnos del plato perfecto. Otro factor importante para el éxito es hacerles partícipes desde el principio, hay quien recomienda discutir con antelación la receta e ir ya juntos a comprar los ingredientes.

Para las que tengáis hijos un poco melindrosos con la comida, la buena noticia es que por norma general, se comen mejor aquello que ellos han preparado que un plato servido en la mesa en cuya elaboración no hayan participado. No os digo de empezar con una merluza a la gallega, porque probablemente el niño no vuelva a pisar la cocina en su vida...Habrá que decantarse por recetas dulces, y un consejo, si aún así oponen cierta resistencia al delantal, no falla un 'y si nos queda bueno, mañana lo puedes llevar al cole para tu desayuno y el de tu profe'. ¡Ya veréis cómo les cambia la cara!

Una vez superadas estas primeras incursiones a su medida, podemos aventurarnos a cocinar con ellos algún plato para la comida familiar del domingo con el que papá o los abuelos se sientan súper-orgullosos de su pequeño chef...

Y aquí os cuento mi experiencia con el pescado...ese gran incomprendido de los niños que antes descartamos. Hay que pararse en la pescadería cada vez que vayamos a comprar con ellos, incluso cuando no tengamos pensado comprar pescado. Les llama mucho más la atención que la carnicería, donde por suerte no ven el animal en cuestión entero y sin despellejar...Una pescadería es como la naturaleza muerta. Es el óceano sin agua. Peces de todos los tamaños y formas, hay que pararse a verles los dientes, los ojos, si tienen o no la lengua grande...Ya veréis cómo pronto se convierte en su parada preferida...'-¿Dónde está el niño? - En la pescadería'.

Y habrá alguna, como yo, que puede ir incluso un paso más allá. El pescado de la pescadería viene del mar, del río, del lago...La que tenga uno de estos accidentes geográficos a mano no tiene más que hacerse con una caña y lanzar el anzuelo un domingo de buena mañana...Os garantizo una de esas experiencias que nunca se olvidan, de las que hablábamos en Cocinando Recuerdos, y a vuestro hijo saboreando un buen pescado fresco...

 

¿Qué tal unas sabrosas sardinitas fritas?

Ingredientes y preparación

-Sardinas limpias
-Sal
-Harina
-Aceite de oliva

Tan sólo hay que pasar las sardinas por la harina y un poco de sal, freírlas en aceite, y aquí el resultado...


¡Buena pesca y buen provecho!

22 nov 2013

Cocinando Recuerdos

Todos tenemos sabores y aromas que nos teletransportan a nuestra infancia, a las cocinas de nuestras mamás.
Ya nos decían en la velada de gastrosexología, que sin saberlo, desde niños ya estamos fabricando esos recuerdos, distintos para cada uno, que de mayores nos evocarán momentos felices de nuestra infancia y nos predispondrán al disfrute de los placeres.
Hoy estoy cocinando recuerdos para mi hijo. Por obligación. Ambos con gastritis, quise recordar qué me preparaba mi madre en estas ocasiones además del insulso arroz y vino a mi mente la textura melosa y el aroma del puré de manzana que acompañaba esos platos de la llamada dieta blanda..Es lo único que recuerdo con placer de mis días de enfermedad. Así que me puse a ello. 


- ¿Por qué me hiciste una estrella mami? Quizás ese vaya a ser su recuerdo, quizás recuerde mis mimos sólo cuando vea una estrella...

Ingredientes:

Manzana
Un poco de agua
Un poco de miel
Media ramita de canela

Se ralla la manzana y se echa en un cazo con un poco de agua. Se le añade un chorrito de miel y la canela. Se calienta a fuego lento unos 20 ó 30 minutos, removiendo de vez en cuando. Finalmente yo la paso por la minipimer para que quede melosa. Se sirve y listo. Ya tienes el toque de gracia para ese menú que nadie agradece...