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30 nov. 2013

Cuando Maeloc llegó a Lugo

De pequeña recordaba que en las Navidades se bebía sidra, concretamente sidra El Gaitero, por lo menos en mi casa. También en el resto de casas de la familia y amigos se usaba esta sidra para brindar en Navidad y en cualquier otro festejo que lo mereciera. Por ello, siempre tuve la sensación de que la celebración de la felicidad y de la Navidad tenía que pasar necesariamente por el brindis con la sidra, y rezaba en cada nueva celebración hacerme grande para poder brindar yo también, tanto recé que al final llegó el día en que ya era grande y me incluyeron en el brindis. Me dieron una copa de cristal tallado, las típicas de celebración, vaya, no recuerdo que celebrábamos, sólo que era la primera vez que yo formaba parte del círculo del brindis, había esperado mucho tiempo, me lo merecía. Levanto la copa, sonrío, miro a todos con alegría y me llevo la copa a los labios y el líquido comienza a entrar en mi boca, en un trago largo... y, puag. Trago con dificultad el líquido dulce y fermentado y sigo sonriendo, con la copa en la mano, pensando en que esto debe tener truco, esperar tanto tiempo y esto es horrible y además lo tendré que beber toda mi vida en cada celebración. Me miraron y se rieron más, la primera vez no siempre es agradable, me dijeron, te acostumbrarás, me dijeron, pero hasta hoy no me he acostumbrado.

Pero esta semana conocí a Maeloc, al parecer un legendario obispo bretón que se asentó en Lugo y los defendió de los vikingos y conocía los secretos del bosque sagrado, y también los secretos del zumo de manzana, porque he descubierto una sidra que me gusta, Maeloc, una sidra seca fabricada en Galicia, que lleva como consigna 'Do it your way' y ahora ya podré brindar en mis celebraciones con sidra, en Navidad y por la felicidad. Ahora creo que la tomaré para mi simple disfrute, con moderación pero disfrutando. 

¡Aquí les dejo mi nuevo descubrimiento!

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